viernes, 20 de agosto de 2010

Por amor a la cocina.



El corazón se me salió del pecho, cayó al piso y rodó bajo la mesa del comedor.¡La regla de los cinco segundos!" grité "¡La regla de los cinco segundos!"
Ese día comimos sopa de vaso.

sábado, 14 de agosto de 2010

Influenza publicitaria

Debo confesar que, cuando están bien hechas, me agradan bastante las campañas virales.

Explicando brevemente, las campañas virales surgen de la idea de que cualquier información distribuida de boca en boca (tal como si se tratara de una enfermedad infecciosa) a través de breves mensajes o imágenes interesantes, tiene mayor impacto que tratar de atacarnos con ella por todas partes con publicidad obvia y pesada. Es decir, busca la retroalimentación como medio de distribución.

Generalmente se aprovecha de las redes sociales de internet (e-mail, msn, facebook, etc.) como punto de distribución y de ahí que la campaña viral sea más comúnmente asociada con la forma en que funciona un virus de computadora.
Esto no quiere decir que dicha publicidad deba ser exclusiva del internet, se apoya en éste tanto como lo hace en otros medios.

Este cambio en las estrategias publicitarias es una evolución tardía pero necesaria. Hasta cierto punto ha funcionado la noción establecida de que para promocionar una marca o producto solamente se requiere presentarlo tantas veces como sea posible y por todas partes donde sea visible. Esto ha saturado nuestro campo visual (calles, fachadas de edificios, volantes) hasta el punto en el que nos hemos acostumbrado al revoltijo publicitario sin ponerle mayor atención. Ante tal ceguera publicitaria, los mercadólogos deben salirse de lo ordinario para llamar la atención (por tanto redefiniendo constantemente la línea de lo común).

Para tipos y métodos de campaña viral, hay bastante de donde escoger y todavía se puede jugar con esta idea relativamente nueva. Los pros y contras son bastante conocidos. El bajo costo y alto nivel de alcance lo hace una opción cada vez más utilizada, a pesar de que cuando una campaña viral mal implementada falla, lo hace tremendamente.
Hay que tener cuidado, una buena campaña viral supone presentar un producto o servicio sin venderlo directamente; si la publicidad es demasiado agresiva no funcionará.

Un buen ejemplo es la campaña que Jumex ha lanzado muy discretamente a través de una aplicación en Facebook llamada “Jumificate”. La campaña se lleva a cabo también por medio de espectaculares bastante sencillos y por lo mismo llamativos. Probablemente alguno de ustedes haya visto un letrero similar a éste bajo el distribuidor vial de Lázaro Cárdenas y López Mateos en Mexicali.

Se presenta así, sin ninguna explicación ni información adjunta. Sin embargo sabemos por la tipografía que se trata de algo conocido y ahí entra en juego la curiosidad. Considero que es una buena campaña, extremadamente simple, aunque aun no recibe suficiente atención.

Mi campaña viral favorita de todos los tiempos tiene que ser la que se hizo para la película Cloverfield. Sencillamente porque la película en sí no me hubiera gustado, si no fuera por los acertijos de su campaña, la cual misteriosamente hablaba de todo menos enormes monstruos asesinos. Al momento de ver Cloverfield las pistas presentadas anteriormente en forma de esto:

Se juntaron para agregarle trama a la película que por si sola no tiene. Por supuesto, me senté a ver Cloverfield con la sensación de saber una especie de secreto. No importa cuán mareada salí del cine con ese cochinero del estilo cámara portátil, me encantó.


NOTA: La aplicación de Jumificate no permite palabras ofensivas en español, sin embargo no blockea las mismas palabras en inglés . Digo, para hacerlo más interesante :) 

domingo, 1 de agosto de 2010

El arte de fallar miserablemente.

Estoy cansada de asistir a los innumerables funerales de cada neurona caída en la aburrida batalla entre mi vida "demasiado sencilla/ocupada para preocuparme" y mi creciente necesidad de reto intelectual.

Una chica no debería tener tantos vestidos negros.

Tres días de escuela (luego de dos años de inacción perseverante) me han devuelto un poco de cuerda y ayer incluso añadí un par de ideas a la cubeta de ideas.
Nada de éxitos ni logros, aun así un poco de mediocridad se siente divina. Incluso un poco de fracaso vendría bien. Más que bien, comienzo a pensar que fracasar un poco podría ser lo mejor que me haya pasado.

Fallar mueve al mundo. Para fallar en algo se necesita un idea y un paso adelante; es imposible fallar en algo en lo que no se hace el intento, primero, de vencer. Un fracaso con el alma, rotundo y trascendental resulta ser muchas veces el más grande éxito en la vida de algunos.

Como dijera cierto J.F. Kennedy, famoso trompetista: "Sólo aquellos que no tienen miedo de fallar miserablemente pueden triunfar."

Esta es mi inspiradora lista de gente que brilló al fallar miserablemente:

-Chuck Wepner. Este boxeador desconocido saltó a la fama después de pelear15 asaltos contra Muhammad Ali. Intentando hacer dinero con esto Chuck firmó el contrato para recibir 100,000 dolares por la pelea y el título de campeón mundial si ganaba. Muhammad recibió un millón y medio sólo por partirle la cara.
El fracaso de Chuck no fue del todo miserable, pues pudo resistir la pelea de pie hasta el último round (tras recibir la paliza de su vida y ya casi ciego). Chuck era conocido en el mundo del boxeo por sangrar abundantemente y con facilidad así que esa debió ser una pelea bastante impresionante. Después de perder la pelea, su historia sirvió de inspiración para crear la película 'Rocky' y Chuck Wepner obtuvo una buena compensación por los derechos.
-Eddie Edwards. Aunque no es muy conocido en el sur, donde los deportes de invierno no tienen muchos seguidores, sobre todo hace veinte años. En 1988 Eddie Edwards se hizo famoso por llegar a las olimpiadas de invierno representando a Reino Unido en salto de esquí (él había sido el único aplicante del país). Obeso y extremadamente miope, Eddie quedó en ultimo lugar en todas las competencias a las que asistió. El público se enamoro de este torpe competidor y se convirtió en una celebridad instantánea. Desde entrevistas y comerciales, Eddie "The Eagle" Edwards encontró el éxito en su fracaso; incluso una película protagonizada por Rupert Grint basada en la hazaña de Eddie está planeada para estrenarse el próximo año.
Para frenar lo que podía ser una oleada de Eddies inscribiéndose a los juegos olímpicos, el comité olímpico internacional inmediatamente creo nuevas reglas para evitar el ingreso a competidores tan poco agraciados. Todo un avance.
-Franz Kafka. Para todo buen estudiante de secundaria, Kafka es mejor conocido como el autor de Metamorfosis, ese libro donde alguien se convirtió en cucaracha. En su vida real, sin embargo, no pasaba mucho tiempo involucionando y se dedicaba mejor a adquirir enfermedades crónicas infecciosas, sufrir rechazos amorosos, ser despreciado por su padre, conseguir trabajos aburridos y deprimirse constantemente. A pesar de tan apretada agenda, Kafka también escribió y publicó algunas historias cortas que no tuvieron mucho impacto durante su vida.
Antes de morir Kafka tenía ya una colección de novelas incompletas que había abandonado en el intento y de las cuales aparentemente no estaba para nada orgulloso. Para evitar que alguien leyera tales fracasos, Kafka pidió en su testamento que todo fuera quemado sin leer. Afortunadamente Kafka tampoco tuvo éxito en lograr que se cumplieran sus últimos deseos, pues a los pocos meses después de morir, su albacea leyó, editó y publicó todo lo que pudo. El trabajo inconcluso de Kafka logró gran atención y lo convirtió en uno de los escritores mas conocidos y alabados hasta la fecha.
-Ed Wood. También conocido como el peor director del mundo. Apasionado del cine de ficción, Ed Wood era un mero aficionado y no tenía el mínimo conocimiento sobre dirección de películas; esto no le impidió que invirtiera todo su dinero, tiempo y talento en producir una serie de películas baratas que resultaron terribles en todo sentido. Mientras más se esforzaba en crear un éxito taquillero, más miserablemente fallaba. Ed Wood pasó toda su vida intentando hacerla en el mundo del cine. Sus últimos trabajos incluyeron algunas películas pornográficas. Se convirtió en un director famoso un par de años después de morir, justo cuando comenzó a hacerse popular el término "sarcasmo". Sus películas ahora son consideradas de culto y Ed Wood alcanzó la fama al fin por su trabajo.

BONUS:
La gente ama a los perdedores (siempre que sea de lejos) y los olvidan rápido. Por esto mismo los científicos malvados de la televisión también han creado sus propios monstruos del fracaso exitoso:
-William Hung
-Tiffany Pollard (New York)
-Edgar


A fracasar con todo! Lo peor que puede pasar es un triunfo inesperado.

martes, 13 de julio de 2010

Congestión literaria.

Leí un libro cuya introducción /advertencia era tan extensa como mis ganas de ignorarla. Ya que en cambio sí leí la novela (?), quizás eso me habilite para hacer mi propia interpretación sobre las verdaderas intenciones e inspiración detrás de ella:

Un día Julio Cortázar estaba orinando cuando pasó frente a él (o quizás a un lado) el antojo fugaz de darse una mamada a sí mismo.

Tras comprender después de varios intentos y tortícolis, que le resultaba imposible, fue y escribió Rayuela. Esto, claro, fue un acto de genialidad insuperable. (Tal vez por James Joyce; pero él es conocido por su pene de medio metro)

La trama de la novela no tiene ninguna importancia; no sucede mucho y podría haber pasado cualquier otra cosa.

De inicio te ataca sobrecogedora cantidad de reflexiones (dentro (dentro de reflexiones) de reflexiones) todas descuartizadas y enormes tramos de filosofía y metafísica finalizadas con un confuso y casi fuera de lugar “dijo Horacio”. Debo decir que es un gran libro y un libro grande. Me hubiera encantado poder leerlo con un marcador.

No sé si me lo imagino pero a medio camino de Rayuela hasta mis axilas huelen más intelectuales. Cortázar describió un mundo pesadísimo donde todos se hablaban en metáforas crípticas adornadas con oscuras referencias y se entendían a un punto telepático (salvo alguna mujer boba, lector-hembra, y me trago mi indignación femenina para seguir leyendo*), no trabajaban, escuchaban jazz y organizaban tremendas orgías literarias... en París. No se puede ser más intelectual que eso ni aunque se usara una boina.

La idea principal de la novela es que se asemeje lo más posible a un cubo Rubik surrealista que intentas resolver sin soltar hasta que le das una patada y lo mandas al fondo del armario porque te ha dejado ver como un imbécil.

Por supuesto que es un libro a veces frustrante, sobre todo cuando el autor lo sabe y te lo echa en cara.
“Escritura demótica para el lector-hembra pasivo (que por lo demás no pasará de las primeras páginas rudamente perdido y escandalizado, maldiciendo lo que le costo el libro)..." capítulo 79

Otraz vezes grasyozo... si a uno le agradan ese tipo de cosas. Suerte para mí.

Incluso si se lee Rayuela como una broma descarada (Andy Kauffman, o quizás Andy Dick) o una fuente inagotable para ensayos interpretativos, no puedes evitar sentir algo de complicidad con el autor. Sí, sí, yo también entiendo el chiste. O quizás la idea era escribir algo casi infumable sólo para ver quien seguía atento al final.

Rayuela es un juego (duh) o algo parecido a un montón de rayas en la banqueta. Me recuerda a Woody Allen en una entrevista. Yo dirijo un filme y me sale así como siempre, terrible. Luego voy al estudio de edición y pongo el final a la mitad, la mitad al principio, el principio al final. Lo próximo que sabes, soy un genio. Parafraseando o algo peor.

Un diálogo a la mitad del libro describe mejor cómo me siento.

- “Esta bruta ha tirado un huevo hermosísimo a la basura”.
- “Estaba podrido!”.

Para quienes hayan leído cuentos de Cortázar quizás prefieran quedarse con esa idea. Sin embargo les recomiendo que si quieren leer este libro se lo tomen con calma. 


*La que le ha de haber llovido en su casa con su señora.